Primero hay que aclarar que hoy se están empleando diferentes conceptos de sostenibilidad de una actividad productiva (en este caso la producción de huevos), que por tanto se miden de modo distinto. El estrictamente económico valora si es capaz de conseguir suficientes productos para la sociedad e ingresos para los avicultores, y si a largo plazo puede existir continuidad en la disponibilidad de los factores necesarios para producirlos (materias primas, energía, trabajo, capital).
El concepto de sostenibilidad ambiental, se basa en medir el efecto de una actividad productiva en la preservación del medio ambiente, tanto por la extracción de recursos (uso de la tierra, energía, agua, cultivos y otras materias primas) como por su impacto ambiental (generación de residuos, contaminantes, y emisiones de gases, en particular los de “efecto invernadero”). La “huella de carbono” es sólo una parte de este impacto; es un indicador ambiental que pretende reflejar la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto para producir 1 kg o Tm de producto.
Éste y el resto de indicadores se tienen en cuenta, siguiendo normativas internacionales reconocidas, mediante un método objetivo que valora el ciclo vital de un producto (LCA en inglés). Para ellos se examina toda la cadena de producción, desde los costes para el ambiente de cultivar los alimentos que consumen las aves, incluyendo las madres y abuelas de las gallinas ponedoras, hasta los de transformar o eliminar los residuos generados por la producción de huevos, y por la polución que se produce. Por ejemplo, en el consumo de agua por kg de huevos no sólo se contabiliza el agua que beben las gallinas, sino también la necesaria para cultivar sus alimentos, para la limpieza y desinfección de granjas, en los mataderos, etc. En algunos estudios de sostenibilidad se añaden otros indicadores de tipo social o sanitario, como el uso de antibióticos o el bienestar animal, que suelen ser más difíciles de objetivar.
Finalmente, en la llamada agenda 2030 de la ONU se emplea un concepto de sostenibilidad mucho más amplio, que intenta evaluar hasta qué punto una actividad productiva contribuye al “desarrollo sostenible”, incluyendo aquí todo lo anterior y nuevos conceptos (hasta 20) como fin de la pobreza, igualdad de género, paz y justicia, buen gobierno, etc.
Fuente: Instituto de Estudios del Huevo